A los pocos días de llegar a Peñarol por quinta vez, Gregorio Pérez afirmó -entre otras cosas- que mantendría la estructura principal, y que las modificaciones, de existir, las iría haciendo “de a poco”. Pues bien, aunque todavía no se puede ser demasiado determinante en este sentido (apenas van dos partidos) en el partido del sábado ya se vio bastante de esas “modificaciones”. Aunque claro, como decía el “Bambino” Veira, “la base está”.Gregorio llegó a mitad de campeonato, lo que supuso que el primer cambio -respecto del exitoso primer semestre- fuera de nombres. A esto le agregó alguna variante en el sistema de juego, y también en la estrategia del equipo, tanto a nivel defensivo como ofensivo. Lo que no cambia, más allá de las formas, es la cuestión de fondo, ya que este Peñarol, por lo visto ayer es gran candidato al título. Igual que lo era noel de Diego Aguirre.
Defensa. En el arco ya no está Sebastián Sosa, pero está Carini, un golero de renombre que tarde o temprano iba a ser titular. En el fondo Peñarol sigue defendiendo con cuatro, siendo Valdez el gran pilar de este sector; cuando los demás suben, él se queda, y hasta salva goles sobre la raya. Guillermo Rodríguez (fue presentado en Cesena de Italia) no está más; el juvenil MacEachen no conformó, y parece que el puesto se lo quedará Alejandro González, un jugador polifuncional que creció de la mano de Aguirre. En los laterales Darío, con su don de mano, seguirá jugando por la izquierda, y a la derecha podría pasar Albín (por Rossano), otro que puede jugar en varios puestos.
Medio. Freitas sigue siendo el bastión en la mitad del campo; antes lo acompañaba Aguiar, con más atribuciones ofensivas. Ahora a su lado está Torres, relegado por Aguirre, y que ayer demostró que puede trasladar bien la pelota hacia adelante, aunque es menos dúctil que Aguiar. La línea de tres la completa Walter López, algo más adelantado por la izquierda, y en quien Gregorio confía para que suba con asiduidad por esa banda.
Ataque. Primero está el brasileño João, a quien adelantó unos metros el técnico para darle, si se quiere, la función cerebral de enganche, relegada un poco por Aguirre. Pero Gregorio siempre los utilizó en Peñarol: Bengoechea primero, Capria después. Más arriba está Zalayeta, quien ayer dejó de lado el estatismo y se movió por varios frentes, generando peligro. Es el Olivera de antes. Cerca suyo, unos metros más adelante, estuvo Silva (también podría hacerlo Zambrana o Maxi Pérez), en la función del puntero rápido y de buena definición (acá sería el Pacheco/Martinuccio de antes).
Sistema/estrategia. Aguirre casi siempre utilizaba 4-2-2-2 (los últimos partidos 4-4-2), y, aunque es todavía temprano para afirmarlo con seguridad, Gregorio utilizaría un 4-3-1-2, acaso más defensivo y menos explosivo que antes. Ya no están Mier ni Corujo para generar juego por las bandas, con su velocidad y sus incursiones por la diagonal; ahora está Pedro para encontrar a los de arriba. Entonces seguramente el juego no pase tanto por los costados y empiece a ser más por el centro. El pelotazo (perdón, pase largo) es una opción válida como cualquier otra para encontrar a los delanteros (aunque también hay que decir que es mucho menos notorio que en otras épocas). En definitiva, de a poco Gregorio le va metiendo su sello al cuadro; jugadores para eso no le faltan.
Fuente/urugol.com



