Wanderers derrotó a Peñarol 2-1 en el Centenario por la 12ª fecha del
Apertura y dejó sin punta a los carboneros, que además sufrieron la
expulsión de Zalayeta, quien se perderá el clásico. El ecuatoriano
Richard Mercado anotó los dos tantos para el conjunto bohemio.
Peñarol fue un desastre a lo largo de los 90 minutos, perdió su octavo
punto de los últimos nueve que disputó y no tuvo un conductor en cancha.
Bah, en realidad lo tuvo, pero del lado de enfrente, y por unos
segundos volvió a ser suyo. Antonio Pacheco fue recibido con una cerrada
ovación y se le entregó una plaqueta en reconocimiento, minutos antes
de comenzar otro mal partido del conjunto carbonero. Por si fuera poco,
en el transcurso del segundo tiempo, un hincha se mandó como perico por
su casa a saludar al ídolo, le entregó una remera con una postal y se
fue.
Más allá de la emotividad por el reconocimiento al dueño de la casaca
número ocho mirasol, la tarde fue nefasta para el ex líder del Apertura,
hoy escolta a un punto de Danubio. Con Amodio y Cristóforo a los
costados de Freitas, y Siles bien abierto por la derecha, tuvo problemas
para hacerle llegar la pelota a Zalayeta y Joao Pedro, al igual que
ante Liverpool. Otra vez el brasileño se paró como segundo delantero,
lejos de la posición de enlace en la que tan bien rindió cuando los
aurinegros se encaminaban para ganar el Apertura sin rivales.
Muchas imprecisiones y ninguna llegada de gol en la primera mitad,
fueron la muestra de lo mal que jugó el equipo de Gregorio Pérez. Amodio
por la derecha mostró su falta de fútbol y de ritmo, y por el lateral
en ese carril estuvo muy flojo Emiliano Albín, perdiendo pelotas cuando
subió y sin poder marcar cuando lo atacaron.
Durante la primera hora, no lo aprovechó Wanderers. Apenas alguna
pincelada de Pacheco e insinuaciones de Maximiliano Rodríguez, suelto
por el frente de ataque, buscando en velocidad al corpulento Richard
Mercado. Antes de los goles del ecuatoriano, hubo una situación polémica
en el área bohemia, mal resuelta por el asistente Muniz. Una posición
adelantada, difícil de sancionar pero inexistente, le fue cobrada a
Darío Rodríguez cuando anotaba en la misma línea del último defensor a
los 23'.
Después de esa incidencia, y hasta el cierre de los 45' iniciales, más
nada de Peñarol, que no elaboró fútbol y además falló en la elaboración.
A los 32' lo agarró dormido Santiago Martínez y no pudo definir ante
Carini, pero fue solo un aviso. Un minuto más tarde, el volante ayudó a
Sandoval a quitarle el balón a Cristóforo, soltó para Maximiliano
Rodríguez, éste para Cabrera, y el Cangrejo de primera asistió a Mercado
para que el ecuatoriano la mande a guardar.
Todo muy rápido para una defensa que no se pareció en nada a la que era
la menos vencida del Apertura hace un par de fechas. Para colmo,
volvieron a sorprenderla a los 35', cuando Albín perdió con Maxi
Rodríguez, éste tocó para Pacheco y el Tony de primera dejó el balón a
pedir del pie zurdo de Mercado. Otra vez el moreno le entró de primera y
aumentó para ponerle temperatura a la ya de por sí calurosa tarde del
Centenario.
Tan mal funcionó el carril derecho aurinegro, que para el complemento
Gregorio Pérez sacó a Albín y puso en su lugar a Sebastián Rosano, y por
Amodio entró Facundo Guichón para ubicarse por izquierda y desplazar a
la derecha a Cristóforo. Rápido hizo más que en todo el primer tiempo,
ya que se combinaron los que entraron, taqueó Zalayeta, remató Pedro y
en el rebote del arquero se lo perdió Guichón. Parecía levantar Peñarol,
pero fue apenas un amague.
Alguna corrida de Siles y poco más para rescatar en un equipo que no
jugó y tampoco vibró. Ni siquiera la expulsión de Santiago Martínez a
los 70' lo despertó, y por si fuera poco, a poco del final perdió a
Zalayeta por una irresponsabilidad de su delantero estrella, quien
revoleó a Diogo en una jugada donde el foul era innecesario y ya
teniendo tarjeta amarilla.
Ante ese panorama, Wanderers ni se despeinó. Le alcanzó con la buena
circulación de pelota que aseguraron Pacheco y Curbelo, y la solidez de
Sergio Rodríguez y Quagliotti atrás. De contragolpe se perdieron de
anotar el tercero Diogo y Cabrera, mientras el carbonero se arrastraba
por la cancha. En la penúltima jugada descontó Rosano, y a pesar de la
expulsión posterior de Curbelo, ya no hubo tiempo para más. Del
inmejorable presente de hace tres fechas, el elenco mirasol pasó a tener
más dudas que certezas, justo en la fecha anterior al clásico.
(Montevideo Portal)
Peñarol fue un desastre a lo largo de los 90 minutos, perdió su octavo
punto de los últimos nueve que disputó y no tuvo un conductor en cancha.
Bah, en realidad lo tuvo, pero del lado de enfrente, y por unos
segundos volvió a ser suyo. Antonio Pacheco fue recibido con una cerrada
ovación y se le entregó una plaqueta en reconocimiento, minutos antes
de comenzar otro mal partido del conjunto carbonero. Por si fuera poco,
en el transcurso del segundo tiempo, un hincha se mandó como perico por
su casa a saludar al ídolo, le entregó una remera con una postal y se
fue.
Más allá de la emotividad por el reconocimiento al dueño de la casaca
número ocho mirasol, la tarde fue nefasta para el ex líder del Apertura,
hoy escolta a un punto de Danubio. Con Amodio y Cristóforo a los
costados de Freitas, y Siles bien abierto por la derecha, tuvo problemas
para hacerle llegar la pelota a Zalayeta y Joao Pedro, al igual que
ante Liverpool. Otra vez el brasileño se paró como segundo delantero,
lejos de la posición de enlace en la que tan bien rindió cuando los
aurinegros se encaminaban para ganar el Apertura sin rivales.
Muchas imprecisiones y ninguna llegada de gol en la primera mitad,
fueron la muestra de lo mal que jugó el equipo de Gregorio Pérez. Amodio
por la derecha mostró su falta de fútbol y de ritmo, y por el lateral
en ese carril estuvo muy flojo Emiliano Albín, perdiendo pelotas cuando
subió y sin poder marcar cuando lo atacaron.
Durante la primera hora, no lo aprovechó Wanderers. Apenas alguna
pincelada de Pacheco e insinuaciones de Maximiliano Rodríguez, suelto
por el frente de ataque, buscando en velocidad al corpulento Richard
Mercado. Antes de los goles del ecuatoriano, hubo una situación polémica
en el área bohemia, mal resuelta por el asistente Muniz. Una posición
adelantada, difícil de sancionar pero inexistente, le fue cobrada a
Darío Rodríguez cuando anotaba en la misma línea del último defensor a
los 23'.
Después de esa incidencia, y hasta el cierre de los 45' iniciales, más
nada de Peñarol, que no elaboró fútbol y además falló en la elaboración.
A los 32' lo agarró dormido Santiago Martínez y no pudo definir ante
Carini, pero fue solo un aviso. Un minuto más tarde, el volante ayudó a
Sandoval a quitarle el balón a Cristóforo, soltó para Maximiliano
Rodríguez, éste para Cabrera, y el Cangrejo de primera asistió a Mercado
para que el ecuatoriano la mande a guardar.
Todo muy rápido para una defensa que no se pareció en nada a la que era
la menos vencida del Apertura hace un par de fechas. Para colmo,
volvieron a sorprenderla a los 35', cuando Albín perdió con Maxi
Rodríguez, éste tocó para Pacheco y el Tony de primera dejó el balón a
pedir del pie zurdo de Mercado. Otra vez el moreno le entró de primera y
aumentó para ponerle temperatura a la ya de por sí calurosa tarde del
Centenario.
Tan mal funcionó el carril derecho aurinegro, que para el complemento
Gregorio Pérez sacó a Albín y puso en su lugar a Sebastián Rosano, y por
Amodio entró Facundo Guichón para ubicarse por izquierda y desplazar a
la derecha a Cristóforo. Rápido hizo más que en todo el primer tiempo,
ya que se combinaron los que entraron, taqueó Zalayeta, remató Pedro y
en el rebote del arquero se lo perdió Guichón. Parecía levantar Peñarol,
pero fue apenas un amague.
Alguna corrida de Siles y poco más para rescatar en un equipo que no
jugó y tampoco vibró. Ni siquiera la expulsión de Santiago Martínez a
los 70' lo despertó, y por si fuera poco, a poco del final perdió a
Zalayeta por una irresponsabilidad de su delantero estrella, quien
revoleó a Diogo en una jugada donde el foul era innecesario y ya
teniendo tarjeta amarilla.
Ante ese panorama, Wanderers ni se despeinó. Le alcanzó con la buena
circulación de pelota que aseguraron Pacheco y Curbelo, y la solidez de
Sergio Rodríguez y Quagliotti atrás. De contragolpe se perdieron de
anotar el tercero Diogo y Cabrera, mientras el carbonero se arrastraba
por la cancha. En la penúltima jugada descontó Rosano, y a pesar de la
expulsión posterior de Curbelo, ya no hubo tiempo para más. Del
inmejorable presente de hace tres fechas, el elenco mirasol pasó a tener
más dudas que certezas, justo en la fecha anterior al clásico.
(Montevideo Portal)




